La dieta femenina para cuidarte

Hoy en día es habitual vivir periodos de estrés que repercuten en nuestro autocuidado, empezando por la alimentación. Si la alimentación pasa a ser descontrolada es fácil que también acabe siendo deficitaria, por eso es tan importante enfocarnos en buscar remedios ya que, por lo general, siempre intentamos cuidar a nuestro entorno (hij@s, pareja, familia, amig@s, vecin@s...) y nos olvidamos de que ¡eres tu mejor amiga, cuídate!

Bases del autocuidado
Al igual que la hidratación suficiente, el descanso adecuado y la práctica de ejercicio regular, es muy importante que la alimentación se adapte a los distintos periodos de la vida de la mujer, en los que se producen varios cambios hormonales (pubertad, embarazo, menopausia...). La dieta puede influir positiva o negativamente en los niveles y el funcionamiento de las hormonas femeninas, como los estrógenos, esenciales para el mantenimiento de la densidad ósea y la regulación del peso y del estado de ánimo. Es importante que ésta contenga:

Soja: tiene un alto contenido de isoflavonas, sustancias vegetales muy similares a los estrógenos, que ayudan a reducir los síntomas propios de la menopausia, como los sofocos, el cansancio o los sudores nocturnos.
Semillas de lino, sésamo o chía: También son ricas en fitoestrógenos (lignanos).
Alimentos ricos en Omega 3: Los frutos secos, las semillas, los huevos o el pescado azul contienen este nutriente tan importante, que participa en el metabolismo de las hormonas femeninas facilitando su transporte a través del torrente sanguíneo.
Levadura de cerveza: Es muy útil en la prevención y tratamiento del acné, que tiene un componente hormonal significativo, y también tiene una acción depurativa y nutritiva, lo que hace que sea muy útil durante el embarazo, el postparto y la lactancia.
Maca andina: Se le atribuyen beneficios en la regulación de los ciclos menstruales, en el alivio del síndrome premenstrual, en mejorar la libido y la fertilidad.
Frutos rojos, crucíferas, cebolla y cacao: Muy ricos en antioxidantes.

Deben evitarse, en cambio, otros alimentos: los refrescos carbonatados, los alimentos ricos en azúcares simples y grasas saturadas, el café y, en ocasiones, los lácteos.